22 de noviembre de 2010

Odontología y Adulto Mayor

Nuestro Consultorio Dental Dante tiene más de 60 años, fue inaugurado por nuestro abuelo por la lejana década de 1930, producto de la voluntad creadora, teniendo como objetivo la aplicación y desarrollo de una profesión y especialidad en constante evolución, dedicada principalmente a la gente, su salud y su estética. La actividad profesional desde entonces esta dedicada a la prevención, diagnóstico, pronóstico y tratamiento de las diferentes afecciones que pudieran ocurrir en la cavidad bucal y al mantenimiento de la misma en el caso de no presentar patologías. Para dar cumplimiento a estos objetivos es que año tras año, y posterior a la graduación en la UDElaR hemos ido realizando cursos clínicos de perfeccionamiento y post grados actualizando instrumental y modernizando equipos, incorporando las técnicas más modernas para dar satisfacción a las exigencias de nuestros pacientes.
Odontología y Adulto Mayor
En países como el nuestro en donde los mayores de 45 años son un porcentaje cada vez más significativo de la población, ya sea por el aumento en la esperanza de vida, la emigración, de jóvenes, la menor tasa de natalidad, o cualquier otro factor el resultado es que la sociedad uruguaya está envejecida.
Cuando el individuo alcanza la edad madura aparecen una serie de enfermedades que normalmente no afectan a los jóvenes, aunque actualmente se ven padecimientos que hasta hace unos años eran raros ver en ellos.
Aunque la edad es un proceso variable, cambia según cada paciente, algunas hombres son biológicamente viejos a los 40 años y otros son “jóvenes a los 70”.
Lo que ha ido variando a lo largo de la historia de la humanidad es la esperanza de vida que a aumentado notablemente con el pasar de los siglos.
En la antigua Roma, un niño recién nacido tenia una esperanza de vida promedialmente de 25 años, las infecciones en esta época eran mortales, enfermedades como la Viruela, que hoy apenas se observa, causaba estragos en gran parte de la población.
La Escarlatina y la Difteria era temidas por los habitantes de cualquier localidad y mataban a un gran número de niños.
Durante la Edad Media el promedio de vida aumentó a 30 años.
Las guerras y revoluciones del S. XIX, enfermedades como el cólera, Tuberculosis, Tifus, Neumonía o Viruela causaban enormes pérdidas humanas, llegando el promedio de edad a los 42 años aproximadamente.
Hasta el siglo XX, el promedio de vida no alcanzó un aumento significativo en la esperanza de vida, por el año 1900 era de 50 años, en 1920 de 56 años y en 1940 se llegó a los 60 y en 1960 se llegó a los 70 y sigue aumentando.
Hoy en Uruguay el porcentaje de población mayor de 45 años es muy importante lo que crea una sociedad envejecida generando casi una pirámide invertida.
En ésta franja etaria de mayores de 60 años, van apareciendo patologías propias, enfermedades crónicas, motrices, visuales, circulatorias, diabetes, renales, digestivas, degenerativas tipo artrosis, depresión, etc.
Todo esto hace que el tratamiento de pacientes de 3ª edad tenga características particulares y se necesite en ocasiones, una preparación especial por parte del profesional, de las instalaciones y del equipo de trabajo para atender correctamente a estos pacientes.
Los efectos de los factores sociales en la vejez son conocidos: el aburrimiento, la soledad, la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones y más aún de las pensiones, a veces la falta de previsión para el momento de jubilarse, de tener ocupaciones alternativas, hobbies, pasan de una vida de actividad plena a una vida en ocasiones monótona y sedentaria; a veces solos por la pérdida de la pareja o compañero de la vida hace se vaya retrayendo en si mismo, muchas veces la inseguridad lo encierra más en su domicilio y hace que se vaya aislando cada vez más conformando un círculo vicioso que lo va afectando cada vez más.
La pérdida de piezas dentales disminuye también la autoestima pero actualmente existen mecanismos mediante prótesis removibles completas o parciales, prótesis fijas o puentes, implantes dentales individuales o múltiples; para reponer una pieza sola o para sostener una prótesis cuando no quedan más dientes, para no tener que poner antiestéticos “ganchos”en zonas visibles.
No todos los pacientes de tercera edad están enfermos y deprimidos, también están aquellos que esperaban el momento de la jubilación o el retiro para “hacer todo lo que no pude hacer antes, ya que no tenia tiempo” y uno en la consulta diaria lo ve más ocupado y activo que cuando trabajaba.
Pero todo esto que da para un próximo artículo.
Por lo que sigan mandando inquietudes que las responderemos en el menor tiempo posible.