11 de noviembre de 2010

Sobre el Circulo Catolico

Desde el Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo y a raíz de declaraciones que se dieron a conocer a través de los medios de comunicación, referente al relacionamiento entre la Directiva del Círculo Católico de Obreros del Uruguay y el Arzobispado de Montevideo, hemos considerado oportuno difundir en forma pública las opiniones vertidas al respecto por el Sr. Arzobispo Mons. Nicolás Cotugno, ante una delegación de médicos de dicha mutualista. Por lo anteriormente expuesto, extractamos parte del texto entregado a dichos profesionales de la salud, el día lunes 1º de noviembre del corriente año.

Pbro. Miguel Ángel Pastorino
Director del Departamento de Comunicación Social
Arquidiócesis de Montevideo



“Hoy existe un debate universal en torno a la defensa de la vida humana desde la concepción, y la Iglesia Católica, a través de sus miembros y sus instituciones, transmite una postura no renunciable, a favor de la vida y contraria a la cultura de la muerte.
El Parlamento Europeo acaba, por ejemplo, de asegurar el derecho de la objeción de conciencia institucional. En nuestro país, programas de salud sexual y reproductiva relacionados con la anticoncepción, recibieron un tratamiento respetuoso por las autoridades, y por las Instituciones católicas involucradas, mostrando que son posibles acuerdos.
Se ha manejado en las últimas semanas, maliciosamente, que el Arzobispado de Montevideo pretende cerrar el Círculo Católico de Obreros del Uruguay (CCOU), en relación a nuestra oposición a las políticas de salud sexual y reproductiva mencionadas.
Esto no corresponde a la verdad: el Arzobispado de Montevideo, y la Iglesia en el Uruguay, fieles al Magisterio de la Iglesia, especialmente al Papa, ven en el CCOU una herramienta privilegiada para trabajar en la defensa de la vida, y en la mejor salud sexual y reproductiva, inspirada en la fidelidad de las parejas, la fecundidad que tanto necesita nuestro país y la construcción de familias educadoras de los valores humanos y cristianos. Esta es la razón por la que dedicamos a Juan Pablo II un sector privilegiado del CCOU en Bulevar Artigas.
Se incurre en un grave y malicioso error cuando se sostiene que el arzobispado ‘pretende’ cerrar el CCOU. Es más que sabido que El Arzobispado de Montevideo no tiene esas potestades. Tal posibilidad ni siquiera se considera como elemento a contemplar: somos los primeros en defender y promover las fuentes de trabajo de tantas familias.
El Arzobispado de Montevideo trabajará, como hasta ahora, para encontrar soluciones que permitan que la Institución articule, en conformidad con los Estatutos reconocidos por el Ministerio de Educación y cultura, sus respuestas, de modo de defender la vida, las familias, y la integridad de la Institución, a través del diálogo con las legítimas autoridades.
Es sabido por todos que desconociendo el Estatuto del CCOU, y violándolo de manera hostil hacia el Arzobispado de Montevideo, se ha generado una situación de desconocimiento que nos ha obligado a denunciar a las autoridades del CCOU ante el MEC, de modo que este invalide la asamblea que lo determinó, e intervenga la Institución para reparar el daño causado.
Somos conscientes que no es bueno para el CCOU y su estabilidad, y su imagen pública, este contencioso, que aconteció por la acción desgraciada de un sector desnorteado de la Dirección. Repararlo está en manos de las autoridades o de la reconsideración por ese sector de la Dirección. Hace 125 años que el CCOU y la Iglesia en el Uruguay caminan juntos, y esperamos seguir haciéndolo desde el reconocimiento y el respeto de nuestras irrenunciables identidades institucionales”.