1. artículo escrito por el periodista brasilero Luis Felipe dos Santos:
"El día en que ganamos con dos goleros"
jueves 8 de julio de 2010
Y entonces el juez cobró una falta que no existió. No me acuerdo quién fue. Lo cierto es que la pelota fue al área celeste. Muslera salió mal. Quedó para el ghanés, que le pegó con la rodilla. Adiyiah consiguió el rebote y pateó al arco. Y Suárez atajó. Suárez, el delantero, atajó. Penal a favor de Ghana. Uruguay se clasificó.
Cuando un jugador profesional, sobre todo un jugador importante como Suárez, ataja con la mano una pelota en el último minuto del alargue, está apostando toda su fe a la esperanza. Si la pelota pasa, se acabó el campeonato. Se necesita un último recurso, una última oportunidad, la carta definitiva. Es a muerte. Así le enseñaron a jugar a Suárez y por eso no dudó. Atajó la pelota. Salió llorando. ¿Eliminó a Uruguay de la Copa? No, lo clasificó a las semifinales.
Ocurrió eso porque Suárez le dio una última oportunidad a la mística. Schiaffino sonrió. El Negro Obdulio vibró. El Vasco Cea, Nasazzi, Abdón Porte... todos se pararon enfrente de Asamoah Gyan, uno de los delanteros más brillantes de este Mundial y dijeron ¡no!. Adelante de Muslera estaban Gyan, las vuvuzelas, toda África, el mundo y todo el destino posible. Toda la lógica. Un penal a los 15 minutos del alargue. Se acabó. ¿Se acabó?
Travesaño.
Y Suárez apareció vibrando. Solito. Sin abrazar a nadie. La mayor vibración de tu vida, tal vez. El mayor alivio, ciertamente. Vibrando solo, a la salida del túnel. Sin nadie para acompañarlo, excepto un incrédulo delegado de la FIFA. Suárez atajó la pelota, clasificó a Uruguay y escribió su página en la historia de todas las Copas del Mundo. Suárez podría ser un delantero promisorio del Ajax. Se convirtió en leyenda.
Uruguay-Ghana, hasta ahora el mejor partido del Mundial, y tal vez, de los últimos cuatro mundiales. No sé de cuántos, es difícil decirlo, pero el hecho es que se trataba de dos equipos que, conscientes de sus limitaciones y de las enormes ganas de hacer historia se jugaron la oportunidad de escribir un nombre en el libro eterno de la FIFA. Uruguay y Ghana daban las gracias por estar allí, cuando entraron a la cancha y lucharon por la historia cada segundo del partido. Marcaron, mucho, demasiado. Atacaron todo el tiempo. Era allá y acá. Disparos a rolete. 200 córners uruguayos, oportunidades y oportunidades. La jabulani no paraba.
El gol de Ghana fue al final del primer tiempo, merecido, fue un gran primer tiempo. Pero Uruguay volvió mucho mejor en el segundo y, con una pelota parada, una falta de Forlán, consiguió el gol. 1 a 1. Resultado justísimo. En el alargue, dos equipos agotados seguían intentando. ¿Por qué no se mata a los caballos?. Isner y Mahut. Lo intentaba, lo intentaban, lo intentaban sin cesar. 1 a 1. Alargue.
El escenario descrito en el primer párrafo de este texto podría resumir todo lo que fue ese Campeonato del Mundo, pero había más. Había una definición por penales. Ghana jugando al África y Uruguay jugando a la mística. Jugadores de segunda en el contexto mundial, en aquel contexto que escribe tapas de revistas, de videojuegos, de películas, de banners de propaganda de ropa deportiva. Ninguno de ellos estaba en la cancha. Eran dos equipos. Quizá no tan grandes en el fútbol, pero gigantes en la fuerza de voluntad, que hicieron del fútbol un deporte mayor aún. Porque intentaron sin desistir jamás.
Asamoah Gyan, que había errado un penal, no se acobardó y fue el primero a tirar. Y convirtió. Y Uruguay fue convirtiendo. Pero en el arco estaba Fernando Muslera, de camiseta amarilla. Que atajó el penal de Mensah y otro más. Para terminar, el Loco Abreu. Hay miles de maneras de tirar un penal decisivo. El Loco Abreu decidió dar un piquecito. 4 a 2.
Galeano va a escribir una Biblia sobre este partido. Mario Benedetti, si viviera, escribiría una antología. Schiaffino y Obdulio sonríen desde arriba. Es la mística celeste que está de vuelta. En el desplante del Loco Abreu, en la garra de Forlán, en la inteligencia decisiva de Muslera.
Y especialmente, en el coraje de Luis Suárez.
Si yo fuera Joseph Blatter, habría entregado la Copa al final de ese partido.
Se acabó la Copa.
Hasta la victoria.
2. Esto es una maravilla escrita por un argentino llamado Gustavo, realmente vale la pena leerlo:
Mientras en Argentina todavía discutimos si nuestro Director Técnico debe continuar o no en su cargo, mientras aún nos lamentamos por la forma en que se dio nuestra eliminación, y mientras treinta y cinco millones observamos a unos pocos ir a recibir al plantel de la selección Argentina de fútbol con fervor, con entusiasmo, y hasta con agradecimiento e idolatría, en una clara, para mi, demostración de equivocación colectiva, aplaudiendo a quienes no demostraron dejar todo en la cancha para darle continuidad a la riquísima historia futbolera de nuestro país, y haciéndoles sentir que nos representaron correctamente, que todos los maravillosos adjetivos con que los califican en el mundo son ciertos, y que no importa si otra vez nos quedamos con las ganas de verlos exponer ese amor por la camiseta que los Argentinos sentimos y que otras veces nos llevó a ser los campeones del mundo.
Mientras todo esto ocurre en la Argentina futbolera, en Sudáfrica aún permanecen 23 jugadores de fútbol Uruguayos, mas un Director Técnico acompañado de su cuerpo técnico, que con trabajo, planificación, pocos recursos de todo tipo, sin el mejor jugador de fútbol del mundo, con fervor, con garra, con amor por la camiseta, con hambre de gloria, y fundamentalmente con GANAS DE JUGAR AL FUTBOL.
Y no se quedaron tomando mate, mirando los últimos partidos del mundial desde la platea, sino que se quedaron siendo PROTAGONISTAS de este campeonato. NO SE VOLVIERON PERDIENDO VERGONZOSAMENTE A SU PAIS, sino que permanecerán en tierras africanas hasta el último día que dure la copa del mundo 2010
Hoy jugaron la semifinal, y perdieron en el marcador, no asi en el juego. No fueron superados ampliamente, y eso que venían de jugar el anterior partido treinta minutos mas que sus rivales de hoy, Holanda, y de transitar por el camino de los nervios que les impuso ese final de película en la definición del partido contra Ghana.
Llegaron a la semifinal sin algunos jugadores claves, y asi y todo mantuvieron vivas las chances de dar pelea en el resultado HASTA EL ÚLTIMO SEGUNDO DEL PARTIDO.
Ya contra Ghana, habían demostrado que hay que poner todo en una cancha de fútbol para dar vuelta un resultado adverso.
Nótese que comenzaron perdiendo aquel partido por octavos de final con un gol recibido a los 46 minutos del primer tiempo, un instante estadísticamente fatal para los equipos que reciben un gol en contra en esos minutos del partido.
Lograron, luego, terminar con victoria el esfuerzo realizado.
En la semifinal de hoy, también comenzaron perdiendo, y sin desordenarse, convencidos por la planificación previa como consecuencia del trabajo realizado por el Maestro Oscar Washington Tabarez, dieron verdadera pelea hasta el último segundo del partido, provocando que los Holandeses terminaran pidiendo la hora, y pegándole de puntín en su propia área chica.
ASI SE JUEGA AL FUTBOL, profesional y en forma amateur: Con el cuerpo y la técnica, con la observación y la ejecución, con el trabajo de pensar que hacer para vencer al rival. Y fundamentalmente, SABIENDO QUE EL PARTIDO TERMINA CUANDO EXPIRA EL TIEMPO DE JUEGO.
Varios integrantes de nuestra selección Argentina, afirmaron que se desmoronaron sus posibilidades CUANDO A LOS 2 MINUTOS DE JUEGO ALEMANIA CONVIRTIÓ EL PRIMER GOL . Me pregunto ¿No es tiempo de juego suficiente 88 minutos para revertir un resultado?
Preguntémosle a Uruguay como han hecho para estar siempre con posibilidades de pelear el resultado hasta el final...
Seguramente el pueblo futbolero Uruguayo tendrá algunas horas de tristeza por no jugar la final en esta copa del mundo.
Seguramente el pueblo futbolero Uruguayo tendrá todo el resto de su vida para disfrutar de su orgullo por haber ganado el derecho de ESTAR HASTA EL FINAL en esta copa del mundo.
El pueblo futbolero Uruguayo en su totalidad debiera organizar un recibimiento ejemplar para este plantel de jugadores y su cuerpo técnico, un recibimiento sincero en agradecimiento porque verdaderamente han DEJADO LA PIEL, en su participación. No son los mejores ni como selección, ni individualmente. SON LOS MEJORES EN TOMARSE EN SERIO LO QUE SIGNIFICA UNA SELECCIÓN DE FUTBOL EN ESTE LADO DEL MUNDO.
Y debe ser tan grande el orgullo que sienten los Uruguayos, que me contagiaron la emoción. Y con ella, la envidia de tener un Director Técnico de verdad, preparado para ocupar ese cargo, respetable y respetuoso, motivador por haberse preparado para serlo.
Un maestro, que recibe ese apodo porque lo es. Tabarez ha ejercido la docencia en escuelas. Y además, merece ese apodo por todo lo que significa, lo que hace, y lo que trasciende con su trabajo y su SERIEDAD PARA CONDUCIR LA MAYOR ILUSIÓN DE TODO UN PAÍS FUTBOLERO.
Sigámonos preguntando, los Argentinos, si Maradona debe continuar como líder de nuestro amado fútbol, mientras en Uruguay están de fiesta gracias al fútbol que les entregó su selección nacional en Sudáfrica 2010.
